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Lentes intraoculares: testimonio de un cambio de vida

 

Lentes intraoculares: testimonio de un cambio de vida

Los lentes intraoculares permiten corregir miopías e hipermetropías de alta graduación logrando cambios rotundos en la calidad de vida de los pacientes. A continuación, Jorge describe su experiencia personal.

Me llamo Jorge Ariel Astiz, Soy Ing. Agrónomo y comerciante. Tengo 38 años. Estoy en pareja con Fernanda-  a meses de casarme -,y tengo una hija llamada Juana de 11 años de edad. Tengo miopía, casi 18 dioptrías en cada ojo y astigmatismo en ojo derecho.

Comencé a usar lentes a los 5 años. Primero fui atendido por Dr. Dodds (padre) en Instituto Malbran y a partir de los 9 o 10 años seguí con su hijo Cristian. A fines de octubre de 2011 fui a un control,  me preguntó si iba por algo en especial y  desanimadamente le comente que había escuchado algo sobre lentes intraoculares y si  yo tenía alguna posibilidad. Obviamente yo esperaba una respuesta negativa, como tantas veces me las había dado. Pero esta vez después de 32 años fue diferente, me respondió  que había lentes intraoculares que estaban andando muy bien para miopes como yo. Me tenía que hacer unos estudios previos y si me daban ok, existía mi tan esperada posibilidad de operarme. Automáticamente me derivó al Dr. Adolfo Güemes.

Al conocer a Adolfo mi sensación fue y es de plena confianza y seguridad.  A la operación la viví como muy simple, fueron los dos ojos juntos, duró alrededor de una hora y media. Al otro día fui a las 8:30 hs. a control  al consultorio y a las 16 hs. tome el micro para Tres Arroyos. El post operatorio consistió los primeros 15 días en ponerme gotas cada 3 horas y no hacer grandes esfuerzos físicos. Los siguientes 15 días  espaciar las gotas cada 8 horas. Después de la operación mi vida cambió rotundamente. Se me hace difícil explicar tantos cambios.

Levantarme a la mañana y ver. No tener que buscar los lentes en la mesa de luz para poder levantarme.

Besar a mi mujer y no tener algo que se interponga.

Tener la independencia para meterme al mar, antes tenía que ir acompañado. No reconocía a una persona a dos metros, menos podía reconocer una sombrilla. 

Por un principio de hernia de discos, el traumatólogo me indico hacer pileta. Obviamente le dije que no porque me daba vergüenza porque me tenían que llevar de la mano. A los dos meses de operarme comencé pileta.

Bañarme en la ducha y verme los pies.

Jugar con mi hija y no tener que estar cuidándome que no se me desacomodaran los lentes porque después me marcaban y me enojaba.

Decir que sí a invitación de jugar al football o paddle, antes mi respuesta eran negativas por miedo a ruptura de cristales. Hoy juego al football, paddle y practico artes marciales.

 

Creo que tengo para escribir un libro de cambios que generó la operación en mi vida. Como así también de agradecimientos al Dr. Adolfo Güemes. 


ACUERDO DE CONFIDENCIALIDAD synapsis c.i.